Aulas a media marcha: La crisis transversal de la educación en Venezuela

Articulo de Opinión

Todas las etapas del desarrollo de una nación dependen de la solidez de su sistema educativo. El artículo 102 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra la educación como un derecho humano y un deber social indeclinable, mientras que el artículo 104 exige condiciones de vida dignas para quienes ejercen la docencia. Sin embargo, en la actualidad, la precariedad operativa afecta de manera transversal a todos los niveles de formación en el país.
En la educación inicial y básica, la aplicación de esquemas de asistencia parcial debilita el desarrollo cognitivo temprano y la alfabetización funcional. En la educación media y técnica, la falta de laboratorios, insumos y profesores en áreas críticas como matemáticas o ciencias compromete la capacitación de los jóvenes para el mercado laboral. Por su parte, las universidades nacionales históricamente motores de investigación y desarrollo enfrentan presupuestos asfixiantes, pérdida masiva de talentos académicos y una marcada deserción estudiantil.
El deterioro continuo en la cadena de enseñanza impide la movilidad social y destruye el capital humano indispensable para la reconstrucción económica. Un país donde la escuela primaria no enseña la semana completa y la universidad carece de recursos para investigar está condenando su propio futuro a la improvisación.
Recuperar la educación venezolana en todas sus escalas exige una política de Estado prioritaria: dignificar los salarios docentes y universitarios, adecuar la infraestructura física y garantizar la continuidad pedagógica en cada nivel. Sin aulas abiertas y funcionales, no hay desarrollo sostenible posible.
Eduardo González | Periodista CNP 28.009

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