Mi Opinión….
Columna de Opinión

Gallegos recogía en «Doña Bárbara», (1927), una realidad histórica de la Venezuela de inicios del siglo XX; y allí estuvo Mr. Danger representando la manera en que los estadounidenses suelen negociar con Suramérica;
primero, se emborracha y se induce al vicio a Lorenzo Barquero; luego, la presión férrea para comprar el símbolo de «Marisela». Posteriormente, (1967), la gran obra de García Márquez, recogía en sus páginas de «100 Años de Soledad», la presencia de Mr. Brown; casualmente estadounidense, quien generó la masacre de más de 3 mil hombres, mujeres y niños para imponer el mando en las empresas bananeras.
De allí nos viene el adjetivo surrealista de «Repúblicas bananeras», porque ahora, esa sumisión se repite con Mr. Trump.
Coincidimos en que debe haber apertura y oxigenar la economía, Venezuela necesita la inversión extranjera у la tan ansiada
DEMOCRACIA, pero no a la manera de los gringos descritos por los connotados escritores.
Hace falta un liderazgo serio pero no sumiso; el chavismo nos ha traído hasta esta orilla, y más allá de que Mr. Trump lo veamos como la panacea que resuelve nuestros problemas, o que sintamos agradecimiento por haber pisoteado nuestra soberanía, so pretexto de llevarse al dictador; no es menos cierto, que lo ha hecho en su exclusivo interés. Cualquier parecido con los otros Misters no es coincidencia.
Galeano abría las venas de America, no para silenciar sino evidenciar la dominación de los imperios. Estamos saturados de «no saber que hacer» y buscar soluciones apadrinadas.
La política venezolana requiere reestructurarse. Estamos en el abismo, porque ni Maria Corina Machado representa lo que dice ser, la oposición menos radical, duerme bajo la égida de no tener ideas o de pensar que todo se soluciona por inercia y el gobierno sequirá siendo tan radical en su tesis de dominación militar, que nos seguirá manteniendo cada vez yendo al correo a buscar nuestra carta que nunca llega, hasta que en definitiva terminaremos (como ya están algunos), con la pregunta que le hizo la esposa del General: «y que comeremos ahora?», y la triste respuesta final, «mierda». (Ob.
«El General no tiene quien le escriba»).
Estamos de acuerdo con la inversión petrolera y que se hagan acuerdos, pero no leoninos o dañosos para el país, que haya transparencia en lo que se establece, o es que vamos a seguir bajo las sombras sujetos a una ley como la del Antibloqueo, que lo que ha traído es «anticlaridad» de los pactos. Nada de lo hecho es constitucional ni legítimo, para serlo, se requiere la vigencia de las leyes, y esas por ahora, perdieron eficacia, porque solo se hace lo que diga Mr. Trump.
