La Voz
Columna de Opinión

Saludos y bendiciones, estimados lectores del semanario “Centroccidente”. En esta oportunidad se presenta dos palabras que tienen un gran significado cuando se trata de “La Voz de Cristo” y de la forma en que sus ovejas la reconocen. En realidad, es algo impresionante pero cierto, oír voces de diferentes tipos. Por ejemplo; los ciegos por el timbre de una voz conocen con quien hablan. Igualmente ocurre entre todos los seres humanos reconocemos y seleccionamos las diferentes voces de amigos, familiares o cantantes. En este sentido, se verifica lo Poderoso de Nuestro Creador, el cual dio a cada ser su propia voz y esto nos hace diferentes dentro de los iguales. Cada individuo, tiene su propia personalidad, espíritu y alma. Por tanto, es poseedor de su “Yo” interior y dueño de su propio albedrio para escoger entre lo bueno o lo malo.
Desde lo dicho, se reconoce la Magna Presencia y Poder de Dios. Puesto que, la voz se relaciona con la dirección que el Espíritu Santo da al corazón del creyente a través de la obediencia y la fe. Cito de la Santa Biblia: Juan; (capitulo 10, versículo 27- 28) “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano”. En estos pasajes bíblicos, se observa como Cristo conoce nuestra voz asegurando que le siguen y les da vida eterna y nadie las arrebatara de su mano. Que importante, es saber discernir las voces, para no caer en tentación. Tenemos en cuenta que el enemigo también nos habla pero si permanecemos asidos de la mano de Cristo no podrá dañar nuestras almas.
Se muestra otro tesoro bíblico de la palabra de Dios, referido a su Voz. Se cita: (1era de Tesalonicenses, 4: 16) Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de Arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitaran primero. Se demuestra en este versículo como El Señor Jesucristo alzara su voz desde los potentes cielos y descenderá y al oír los muertos en Cristo esta poderosa voz se levantaran y se unirán a Cristo en los cielos y luego los vivos obedientes reconocerán la voz de Dios y serán arrebatados también a los cielos. Mis queridos lectores, es importante reconocer la voz de Dios, nos indica el camino hacia la vida eterna. Mientras que las voces del mundo, del enemigo nos conducen a la muerte eterna sin Cristo.
¡Hasta pronto!
