La Vanidad

Columna de Opinión

Saludos estimados lectores de este prestigioso semanario “Centroccidente” En este día trataremos el tema sobre “La Vanidad” basado en las sagradas escrituras.  Vanidad, puede referirse a, falsedad o engaño; orgullo. Igualmente, los vocablos vano y vanidad,  pueden significar estar vacío o no tener valor. La vanidad te convierte en “Yoísta”, tratando siempre de llamar la atención y buscar la forma de agradar a las personas, aseverando que es el mejor, el primero, el único, colocándose como ejemplo, busca con esta actitud humillar a sus semejantes. De modo que, este individuo cree  estar haciendo lo acertado.  Mientras que, en realidad  demuestra un alto grado de ignorancia, falta de valores, reflejando la pobreza y la soledad que envuelven su espíritu.

De manera que, estas no son buenas obras. Examínate y sí presentas estas nefastas características eres una persona falta de caricias  impregnadas de amor. Por ello, es menester, buscar diligentemente la guía del Espíritu Santo, porque todo aquel que no sea humilde de corazón, en trato, acción y pensamiento, se encontrara perdido divagando por doquier en esta vida terrenal donde las glorias son efímeras.

Ten presente que, la vanidad engendra hipocresía, narcisismo, debilidad e inestabilidad emocional, que generan un “YO” que no es tuyo, sino recostado al pecado de la vanidad”.  Por consiguiente,  vive en plenitud según tus años, sin temor, sin humillaciones de iguales, camina y camina hacia adelante con fe, perseverancia, fortaleza, sin tristezas, sin enojos. Busca la iluminación del Espíritu Santo y sentirás la paz que viene de Dios y te hará libre. De tal modo que, encontramos en las sagradas escrituras, el que no ha elevado su alma a cosas vanas estará en lugar Santo de Jehová. Cito; Salmo: 24: 3-4. “Orando, no uséis vanas repeticiones”: Jesús y la oración: Mateo: 6: 5., 6: “y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto  os digo que ya tienen su recompensa. Más tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”

¡Hasta una próxima edición!

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