“Carabobo es el momento cumbre en que el pueblo dejó de ser colonia para convertirse en destino”
orador de orden Coronel Andrés Abreu Suárez

Especial.-
“Ciudadanos herederos de la gloria venezolana. Nos convoca hoy la memoria de un eco que aún retumba en las sabanas de nuestra patria. Hablar de Carabobo no es simplemente desenterrar una fecha en el almanaque, es evocar el momento cumbre en que el pueblo decidió dejar de ser colonia para convertirse en destino”, de esta forma inició el coronel (EJB): Andrés Abreu Suárez, comandante del Área de Defensa Integral 3312, General en Jefe, José Antonio Páez, su discurso como orador de orden en honor a los 205 años de la Batalla de Carabobo y Día de Ejército venezolano.
“Aquel 24 de junio de 1821, dijo, el destino de Sudamérica se definió bajo el fuego, el galope y el acero, pero las grandes victorias no nacen al azar. Para entender la inmensidad de Carabobo”, acotó.
El discurso pronunció en la plaza Bolívar de Acarigua, municipio Páez, del estado Portuguesa, a la que asistieron además: miembros de la Milicia Bolivariana, Protección Civil, Policía Nacional, estudiantes de la Universidad de la Seguridad, GNB, misiones y grandes misiones, autoridades de la municipalidad y el poder popular.
El oficial continuó: “Cuando la tregua se rompió, a principios de 1821, el tablero geopolítico era adverso. El ejército realista, comandado el general Miguel de la Torre, controlaba el centro del país, las principales ciudades y las vías de accesos estratégicas”.
Señaló que: “Desde cuatro puntos cardinales de Venezuela ordenó el despliegue sincronizado de sus divisiones. Cruzando ríos crecidos, escalando montañas y desafiando el implacable clima tropical, los ejércitos de Oriente, de Occidente y de los Llanos convergieron con una precisión milimétrica en San Carlos”.
Entre las líneas de fuego de nuestra historia, el nombre de Páez brilla con luz propia en la jornada de Carabobo, acotó, al mando de la primera división, compuesta por los Bravos de Apure y la Legión Británica, “…la actuación de Páez en Carabobo no fue solo un acto de valentía, fue el catalizador que rompió el espinazo del imperio español en tierra venezolana en apenas unas horas de combate feroz.



