La Antena del Cono Sur
Columna de Opinión

LUCAS 24/5..”¿POR QUE BUSCAS ENTRE LOS MUERTOS A QUIEN ESTA VIVO?” Es una pregunta célebre del relato bíblico dicha por ángeles a las mujeres que fueron a ungir el cuerpo de Jesús y lo encontraron vacío. Significa que no se debe buscar a un Dios vivo a través de prácticas muertas, tradiciones inertes o en el pasado.
OCHO DE JUNIO DE 2025.. Este día será siempre para mí el más desgarrador de mi existencia. Eran aproximadamente las seis de la mañana, en la residencia de mi hija menor, Linmar, en Guanare. Escuché el angustiado grito de mi hija mayor, Marlin: “Papá, estoy llamando a mi mamá y no me responde”. Si, ya no respondía mi esposa Reinelda, pues le había llegado el fin de su vida terrenal por designios del Todopoderoso. A los pocos segundos, mi hija Linmar colocaba su rostro oculto, sin decir una palabra, sobre el inerte cuerpo de su madre. ¿Cuantas lágrimas derramaba en su interior?. No lo supe, pues mi rostro también estaba cubierto de lágrimas, al lado de mi yerno, Andrés, quien en silencio también sentía aquel latigazo, y a los pocos minutos apareció mi nieto Juan Pablo, desconcertado, buscando respuestas, que solo pareció encontrar cuando de inmediato la casa se llenó de vecinos, y los teléfonos comenzaron a mostrarnos la solidaridad y el dolor compartido de centenares de personas, entre ellas el de mi dilecto amigo, el profesor Alí Acosta, quien a esa hora, se hizo presente, dejando sus quehaceres, para gestionar conmigo todo lo concerniente al funeral y acompañarme en mi desesperación.
DURANTE ESAS PRIMERAS ANGUSTIOSAS HORAS solo pensaba en las razones por las cuales Reinelda se había ido, pero pasado ese tiempo leo con calma a Lucas 24/5 y es allí donde me doy cuenta que Reinelda no ha muerto.
NO, REINELDA NO HA MUERTO. Cómo va a estar muerta, si dos noches antes de su partida, llamó, desde su lecho de enferma, a nuestro nieto Juan Pablo y le dijo que “Yo quiero vivir por ustedes”. Se refería también a Enoha, nuestra otra nieta, con quien pidió hablar por teléfono y le repitió la frase: “Quiero vivir por ustedes”.
CÓMO VA ESTAR MUERTA REINELDA, si en la funeraria vi a decenas de sus amigos y amigas, muchos de los cuales yo ni siquiera conocía, derramando lágrimas sobre su féretro. Como va estar muerta Reinelda, si en un rincón de aquella funeraria había un niño llorando, que llamó la atención de los presentes. Era Juan Pablo que casi a gritos exclamaba: “Ella me dijo anoche que quería vivir por mí”.
COMO VA A ESTAR MUERTA REINELDA, si la iglesia “Nuestra Señora de Lourdes”, en la misa de cuerpo presente, fue insuficiente para quienes nos querían mostrar su solidaridad, donde se encontraban los hombres y mujeres que junto a ella integran el movimiento de Catecúmenos, al cual en los últimos años de su vida, ella se dedicó en cuerpo y alma. No puede estar muerta, si desde diversos sitios nos llegaban mensajes de personas que, por la lejanía, no podían estar con nosotros en esa aciaga hora.
COMO VA A ESTAR MUERTA REINELDA, si hasta nuestro amigo, Wilmar Castro Soteldo, en emotivo mensaje desde Caracas, parafraseando al poeta J.J. Borges sobre la vida, me recordó que “La vida es una interesante aventura, y que estamos comprometidos en la aventura, y que moriremos emprendiendo esa aventura, con feliz o dolorosa fortuna. La muerte es el desierto de los días, que sucede a la pérdida de lo amado, donde el mundo pierde su magia y solo persiste la fiel memoria. La muerte definitiva es EL OLVIDO. Por eso me atrevo, en este ejercicio de paráfrasis Borgiana a asegurar que para ti, Reinelda jamás morirá, pues por siempre estará presente en tu memoria”.
COMO VA A ESTAR MUERTA REINELDA, si en emotivo mensaje, aquel mismo día, hace un año, el colega Joel Silva, me recalcó que está viva, al decirme lo siguiente: “Grossman, sé que el dolor es abrumador ahora, con el tiempo se convertirá en sonrisas. Reinelda siempre estará contigo en espíritu. La vida tiene altos y bajos, y aunque ahora estés en un momento bajo, recuerda que ella quería verte feliz siempre. Aunque el sol no brille tanto como ahora, con el tiempo aprenderás a vivir con el amor y los recuerdos que dejó contigo: las muchachas y los nietos. La tristeza que sientes ahora es el reflejo del amor que compartieron, ese amor que se convertirá en una fuente de fortaleza. Les acompañamos en oración por el eterno descanso en Paz de ella en el reino de Dios, nuestro Señor”.
COMO VA A ESTAR MUERTA REINELDA, si el fraterno amigo, “El pollo” Edgar Salazar, quien años antes perdió también a su esposa Soraya, me muestra que no es así, que no está muerta, al exponerme en una misiva que “Yo viví el amargo trago que hoy acibara tu vida, Busqué, al momento del doloroso suceso, razones que jamás hallé, y hoy, a los cuatro años, ya serenada mi racionalidad, me parece hallar algunas, entre las que sobresale la liberación del martirio que aguijoneaba a Soraya….Se fue, la transformó la Energía Divina en una forma o modo de energía distinta y que en el Universo permanece viva en mi recuerdo, allí está, elegante, desprendida, servicial, ordenada y metódica. El proceso de recuperación es lento e interminable. Así ha sucedido conmigo y es posible que acontezca contigo también, porque todos tenemos una percepción p visión distinta y ella afecta su interpretación. Lo cierto es que duele mucho, y quiero con estas palabras transmitirle un poco de calma a tu lacerado espíritu”.
COMO VA A ESTAR MUERTA REINELDA, si en esos días dolorosos, mi primo paisano, Yorman Tovar, escribió una emotiva reseña de su vida, que tituló: “REINELDA, LA SONRISA QUE NUNCA SE BORRARA”.
COMO VA A ESTAR MUERTA REINELDA, si durante los meses de su convalecencia en casa de mi hija, los vecinos de Banco Obrero, donde vivimos alrededor de 47 años, no cesaban de preguntarme cada día sobre su estado de salud, y ese cariño hacia ella, quedó reflejado, cuando, después del novenario, regresé al barrio y se me acercó Juan Figueroa, uno de nuestros más cercanos vecinos, y junto a su madre Elia, me dijo : “Para nosotros, Reinelda no está muerta, ella sigue viviendo en la casa de Linmar y por eso no la vemos”. O cuando Luisito Pérez, quien intercambiaba frecuentemente diferentes platos de comida con Reinelda en señal de buena vecindad, se apartó del grupo que nos acompañó hasta el cementerio, y bajo un árbol lloraba la partida de su amiga. O José Busto, otro vecino, casi ciego, pidió que lo llevaran a la funeraria y allí también estuvo en silencio durante largas horas, despidiendo terrenalmente a “la señora Reinelda” como él le llamaba con el mayor respeto, pues a ella no le gustaba que le llamaran “Doña”, como solía hacerlo nuestro dilecto amigo, el ex concejal José Andrade.
REINELDA NO ESTA MUERTA, porque “la muerte definitiva es el olvido”, nos dijo Castro Soteldo, y eso no sucederá en nuestros corazones porque entendemos perfectamente el mensaje de Dios por intermedio de Juan 24/5 que nos dice que “No busques entre los muertos a quien está vivo”.
NO FUE NADA FACIL escribir esta Antena sin que las lágrimas inundaran mi rostro, y por ello le agradezco a Dios haberme guiado para llegar a su final y para tener la oportunidad de invitar a todos nuestros amigos y amigas a acompañarnos este lunes ocho de junio a las cinco y media de la tarde, en la iglesia “Nuestra Señora de Lourdes” de Guanare, donde, a un año de su despedida terrenal, estaremos en oración junto a Reinelda.
Amor eterno
En familia, un recuerdo a un año de tu partida terrenal.


