La Antena del Cono Sur
Columna de Opinión

MARCOS 4/22…” A LOS OJOS DE DIOS, LO QUE ESTAS HACIENDO A ESCONDIDAS, TARDE O TEMPRANO DIOS LO SACARA A LA LUZ”.
NUNCA UNA CITA BIBLICA había estado tan acertada como esta de Marcos para aplicársela a los responsables del abominable hecho perpetrado por personeros del régimen chavista contra Víctor Hugo Quero Navas, muerto en las cárceles del gobierno venezolano, y por ende a su madre, Carmen Teresa Navas, esa anciana de 83 años de edad, quien nunca se rindió y gracias a su tenacidad puso al descubierto lo podrido de lo que en una época se llamó justicia en nuestro país.
UNOS LO CALIFICAN DE CRIMINALES Y ASESINOS, otros lo señalan como crueldad exagerada, como hecho abominable, como desgarrador y otras tantas cosas, pero yo me voy a quedar con dos términos: TRISTEZA E INDIGNACION.
NO SE CUANTAS VECES solté mis lágrimas al ver, durante año y medio, a aquella aguerrida madre buscar a su hijo preso desde el primero de enero de 2025, pero a la vez no sé cuántas veces sentí indignación al observar el maltrato que le daban en cada puerta que tocaba en las cárceles venezolanas, en los tribunales y cada instancia del gobierno nacional.
NO SE CUANTAS LAGRIMAS SOLTE cada vez que veía a doña Carmen Teresa Navas, con un pequeño cartel que decía “quiero ver a mi hijo” y tampoco se hasta que nivel llegaba mi indignación, cuando en cada una de esas puertas le decían que “allí no estaba”.
ERA DIFICIL, MUY DIFICIL, contener un torrente de lágrimas, al ver a Doña Carmen Teresa, gritar durante año y medio, que “Solo quiero ver a mi hijo”, pero también era difícil, muy difícil, contener la indignación, cuando, aquellos que, de manera despótica y cruel, le decían: “Otra vez usted aquí, si ya le hemos dicho que aquí no está”, y como no conocen a Marcos 4/22, no pasó por sus podridas mentes que “ lo que hacen a escondidas, Dios lo sacará a la luz”.
COMO NO LLORAR JUNTO A DOÑA CARMEN TERESA, cuando le informaron que su hijo Víctor Hugo Quero Navas, de 51 años de edad y único sostén de la familia, había fallecido el 24 de julio del 2025, y solo fue el siete de mayo del 2026 cuando le informaron que aquel producto de su vientre yacía en una tumba, y es allí cuando vuelve a surgir nuestra indignación, al leer el Comunicado del gobierno, señalando que “lo enterraron sin avisar porque no conocían ningún familiar”. Y nuevamente surgen nuestras lágrimas y nuestra indignación, pues toda Venezuela y gran parte del mundo, veía todos los días a aquella anciana madre con su cartelito que decía “Quiero ver a mi hijo Víctor Hugo Quero”., cartelito este que, gracias a la solidaridad humana de los venezolanos, se convirtió en una gigantesca pancarta, con la foto de Víctor Hugo, que solo señalaba la frase de Doña C armen teresa: “Quiero ver a mi hijo”. Las lágrimas salían en torrentes, pero también crecía la indignación de todos, cuando los esbirros en cada cárcel le decían “Ya le hemos dicho que aquí no está”. O cuando un juez le informaba que “Víctor Hugo sigue preso porque no le ampara la ley de amnistía”. O cuando un fiscal o un alto personero del gobierno, como para quitársela de encima, con desprecio le gritaba que “Vamos a investigar”, a sabiendas que aquel joven tenía casi diez meses en una tumba.
PERO ALLI ESTABA DOÑA CARMEN TERESA, con la esperanza de ver al hijo que un día de AÑO NUEVO le arrebataron, sin que todavía se sepa que delito cometió, Allí estaba aquella madre de 83 años, a veces sin siquiera desayunar, para regresar a su residencia a altas horas de la noche, ubicada en el piso 17, al cual tenía que subir innumerables veces a pie ante las permanentes fallas eléctricas que azotan al país.
CREAME, DOÑA CARMEN TERESA, que al compartir sus lágrimas y su angustia por no saber nada de su hijo, hubo un momento en que también le aplaudí. Si, aplaudí su valentía, cuando un mes antes de conocer la información sobre la muerte de Víctor Hugo, información que mantenían escondida los esbirros del régimen, usted en una de sus tantas ruedas de prensa, que ahora dice el gobierno que no vio ni oyó nunca, denunció que desde hacía varios meses, frente a su residencia, estaban apostados grupos de colectivos día y noche, junto a funcionarios de los cuerpos de seguridad. ¡Qué bajeza la de esta gente, contra una anciana de 83 años que solo pedía ver a su hijo!.
CARMEN TERESA, también contuve mis lágrimas para aplaudirla, porque ¡Que valiente es usted! cuando los funcionarios encargados de la exhumación del cadáver de Víctor Hugo, solicitaron la presencia de alguno de sus familiares, usted dio un paso al frente y pidió ser usted la que presenciase esa exhumación.¿ Qué pensarían en ese momento, ante su valentía, los responsables directos e indirectos de aquel abominable crimen?. Como no aplaudirla, ante su valentía frente a los restos de Víctor Hugo, al quitarse sus medias y solicitarle a los funcionarios que las pusieran en los pies de los restos de su inerte hijo. Como no aplaudirla y darle un abrazo desde lejos, cuando usted se quitó la gorra que durante casi dos años usó para cubrirse del sol y la lluvia en su largo peregrinar en busca de su hijo, y uno se pregunta qué pasó en ese momento por las mentes retorcidas de quienes le arrebataron de su lado a Víctor Hugo, cuando usted, con esa valentía que sobrepuso ante su dolor, les dijo: “Pónganle esta gorra a mi hijo, para que se lleve un pedacito de mi”.
NO CREO QUE HAYA ALGUNA PERSONA con sensibilidad humana que no haya soltado sus lágrimas al ver a Carmen Teresa, la misma tarde que supo qué hace más de nueve meses su hijo estaba muerto, frente a aquella tumba. Estaba en silencio, esta vez sin derramar una lágrima, sin el cartelito o la pancarta que rezaban “Solo quiero ver a mi hijo”. Difícil no soltar una lágrima al ver a Doña Carmen colocar sobre la tumba de Víctor Hugo una humilde ramita, quizás tomada de algún árbol cercano, ante la imposibilidad de tener una corona, pero en el fondo ella y todos sabemos que esa ramita simboliza el amor por su hijo muerto, su lucha por encontrarlo vivo y, ¿Por qué no? su petición a Dios para que perdone a los asesinos de Víctor Hugo, recordando aquella frase de Jesús en los últimos minutos de su vida terrenal, clavado en una cruz en el Gólgota: “Dios mío, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
NO HEMOS VISTO NI OIDO a Doña Carmen Teresa solicitar justicia aquí en la Tierra porque sabe que no llegará o quizás piense que no hay justicia terrenal que devuelva a su hijo, pero ella y nosotros sabemos que si existe una justicia divina de la cual nadie se escapa, sobre todo parafraseando a Marcos 4/22 …” A los ojos de Dios, lo que estás haciendo a escondidas, tarde o temprano, Dios lo sacará a la luz”
DOÑA CARMEN TERESA, hoy 10 de Mayo, cada uno de nosotros tendrá a su madre en el corazón, por celebrarse el Día de la Madre, pero seque sus lágrimas, no sienta indignación, abrace a su hijo Víctor Hugo, con la certeza de que él la está abrazando a usted, teniendo sobre su pecho aquella humilde ramita que usted hace pocas horas colocó sobre su tumba.
Doña Carmen, confíe en la justicia divina

