¡Golpea una vez más!

Reflexiones

Muchas personas increpan a otras diciendo: «no digas eso, mira que palabras tienen poder»; efectivamente así lo es, y algo que digamos no es simplemente un sonido producido por nuestra boca, sino que tienen un poder real y pueden hacer algo más que transmitir una información. Las palabras, tienen un gran impacto sobre todos nosotros, incluso llegando a provocar amor u odio, violencia o paz; es más, las palabras pueden erigir y dar vida y son un obsequio único y maravilloso de Dios, son la antesala a un acontecimiento; pero, en muchas ocasiones y obviando su poder, nosotros declaramos cosas sin pensarlas, tal como me dijo un amigo al preguntarle cómo iba con su negocio y muy raudamente me contestó: “no pude más, me tiré al piso”

‎Amados, en nuestras Reflexiones en Familia de hoy compartiremos una poderosa porción de la palabra, que en el segundo libro de Reyes, capítulo 13, versículos del 14 al 19, de la Traducción en Lenguaje Actual, nos dice: «Eliseo se puso tan enfermo que estaba a punto de morir. Joás, rey de Israel, fue a verlo, y lloró por él, diciendo: «¡Mi señor, mi señor! ¡Fuiste más importante para Israel que los carros de combate y los soldados de caballería!» Eliseo le dijo:-Toma un arco y algunas flechas. El rey así lo hizo, y Eliseo le dijo: -Prepara el arco para disparar. Él lo preparó. Entonces Eliseo puso sus manos sobre las de Joás, y le ordenó: -Abre la ventana que da al este. El rey la abrió, y Eliseo le dijo: -¡Dispara! El rey disparó la flecha, y Eliseo exclamó: -¡Esa flecha es una señal de Dios! Él te dará la victoria sobre Siria. Lucharás contra los sirios en Afec, y los vencerás por completo. Después Eliseo le dijo al rey: -Toma las flechas. El rey las tomó, y Eliseo le dijo: -¡Golpea el piso con las flechas! El rey golpeó el piso tres veces y se detuvo. Entonces el profeta se enojó con él y le dijo: -¡Tendrías que haber golpeado el piso cinco o seis veces! Si lo hubieras hecho así, habrías podido vencer a Siria de una vez por todas. Pero ahora sólo vas a derrotarla tres veces”

‎Amados, en muchas ocasiones nos tiramos al piso solo porque esa es nuestra naturaleza humana; pero si vamos a la Escritura, constantemente allí se nos estimula a ser persistentes, a seguir hasta obtener lo prometido, o hasta llegar a la meta y obtener la victoria. Esta porción de la Palabra, describe una preocupación de parte del profeta Eliseo por instruir al rey Joás, sobre cómo debía lograr la victoria de Israel sobre Siria, y aunque estaba Eliseo en los días postreros en su lecho de enfermo, el rey Joás reconocía que Eliseo había sido una voz importante inspirada por Dios, para el pueblo de Israel.

‎El profeta Eliseo oye su clamor, y le pide que haga algo que en ese momento pudo hasta parecer un disparate: toma un arco y unas saetas, y poniendo el profeta su mano sobre la mano de Joás, le pide que tire al viento por la ventana del oriente, y declara que aniquilará a sus enemigos; acto seguido, le pide que tome las flechas y lo emplaza a golpear las flechas contra el suelo y Joás, pues diría: ¡voy a golpearlas rapidito tres veces, para ver que más tengo que hacer!

‎Hermanos, lamentablemente Joás se perdió la conquista total sobre sus enemigos por no continuar golpeando, por no persistir, por rendirse demasiado pronto; pero, si Joás hubiera continuado golpeando hasta que le dijeran que ya no más, hubiera derrotado a los Sirios hasta no quedar ninguno; pero, lo que probablemente en ese momento no pensó Joás, era que las órdenes de Dios son para obedecerlas y no para cuestionarlas o cumplirlas a medias, a la ligera o a nuestra manera.

‎Amigos, los preceptos de Dios son antesala para recibir la victoria, para alcanzar la meta, para recibir las bendiciones; pero siempre y cuando combinemos obediencia, constancia, esperemos el turno, entre otras cosas. Dios, que si conoce de nuestra situación, la orden que nos da es golpear la tierra una vez, otra vez y otra más, o hasta cien veces si es necesario; el propósito es de no rendirnos hasta que veamos el cumplimiento de lo prometido, o hasta alcanzar el sueño o llegar a la meta, pero si no continuamos golpeando la tierra, nunca sabremos que cerca podemos estar de la victoria.

‎Quizás nos falte menos de lo que creemos, quizás lo único que nos falte es orar una vez más, adorar una vez más, llorar una vez más, pedir perdón o perdonar una vez más, soltar una vez más, amar una vez más, honrar una vez más, puede faltar menos ¡pero ni tú ni yo lo sabemos!

Amados, no nos cansemos de golpear la tierra, de lanzar la flecha, de hacer lo correcto, no nos desanimemos, no podemos rendirnos, sigamos esforzándonos, sigamos orando hasta el día que Dios nos de la victoria; no debemos rendirnos ya que podemos estar a un golpe de un milagro, a un golpe de una respuesta o a un lance de una bendición, a un lance de la sanidad. ¡Golpea hermano, lanza otra flecha, aunque parezca cansón, no te rindas!

‎Querido hermano y querido amigo, esa ventana en la que hoy estás pensando, esa que estás viendo, esa ventana es exactamente la que da al oriente; así que toma el arco, apunta tu flecha y lánzala en el nombre poderoso del Señor, y el número de golpes que des a la tierra establecerá el límite de tu victoria; esa victoria; que en el nombre de Dios te levantará del piso.

‎Te invito a multiplicar está reflexión, ya que puede haber alguien cerca de tí tirado en el piso.

‎“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Isaías 41:10

‎¡Bendiciones infinitas para todos!

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