Wilvida “Viva” Andrade: 91 años de gaita, verso y memoria viva
es un archivo viviente de la gaita de tambora, un legado sonoro que resuena en cada rincón del Sur del Lago de Maracaibo.

Especial.-
A sus 91 años, Wilvida Andrade, conocida con cariño como “Viva”, no es solo una cantora tradicional: es un archivo viviente de la gaita de tambora, un legado sonoro que resuena en cada rincón del Sur del Lago de Maracaibo.
Nacida en Palmarito, municipio Tulio Febres Cordero del estado Mérida, “Viva” es hija de Bernabé Pirela y Antonia Benita Andrade. Desde niña, su vida ha estado entrelazada con el retumbar del cuero y la cadencia del verso improvisado, una herencia que no se aprende en libros, sino que se mama desde la cuna.
“Mi mamá me llevaba a los toques, y ahí fue donde aprendí. El verso me salía solo, como si el alma me lo dictara”, recuerda con una sonrisa que aún brilla con la fuerza de su voz.
Raíces que cantan
Wilvida comenzó a cantar a los doce años, en reuniones familiares donde el tambor era el corazón del encuentro. Observaba con devoción a los cantores mayores , maestros ya fallecidos y absorbía cada entonación, cada giro del verso, como quien recoge agua de un manantial sagrado.
La gaita de tambora, para ella, no es solo música: es una forma de hablarle a la tierra, de honrar a los ancestros y de sostener la identidad afrozuliana en tiempos de olvido. En cada estrofa que entona, se siente la fuerza de las mujeres negras del sur, la memoria de los pueblos ribereños y la dignidad de una cultura que se niega a desaparecer.
Un legado que late
La historia de Wilvida Andrade es más que una biografía: es un testimonio vivo de la resistencia cultural. Su voz, aún firme y vibrante, es un puente entre generaciones, una escuela sin paredes donde el saber popular se transmite con cada golpe de tambor y cada palabra improvisada.
Escuchar a “Viva” es un acto de reconexión con la raíz. Es entender que la gaita de tambora no se repite: se reinventa. Vive en cada niño que aprende el ritmo, en cada mujer que alza su voz, en cada comunidad que se reconoce en su canto.
Hoy, a sus 91 años, Wilvida “Viva” Andrade sigue siendo faro y semilla. Su canto no solo evoca el pasado: siembra el porvenir.
Luis Alonso Cedeño/ zona Panamericana y Sur del Lago.
